jueves, 19 de abril de 2007

El cavernícola actual

COLUMNA

EL CAVERNÍCOLA ACTUAL
Por Verónica Marisol Arreguín Bollás

Uno de los grandes problemas de la humanidad en la cuestión emocional y sentimental de los seres humanos son las relaciones de pareja, sin lugar a dudas cuando hablamos de ello es como si nos dieran en nuestro talón de Aquiles, pues siempre hay una experiencia que nos remite a pleitos o a diferencias con nuestra pareja, lejos de los buenos recuerdos que esto nos provoque.

Una obra representativa de este tema es Defendiendo al cavernícola de Rob Becker, actuada como monólogo por César Bono, quien hace un extraordinario papel en su posición de hombre macho. Es una obra que además de sacar carcajadas pone a reflexionar acerca de las muy evidentes diferencias que existen entre el hombre y la mujer, por mencionar una muy simple, lo abstracto de los hombres y lo subjetivo de las mujeres.

Bono funge como verdadero cavernícola para explicar el origen de estas diferencias; el hombre, según él, como personaje, es un auténtico cazador, por eso no ve más allá de los horizontes, él va a (lo que coloquialmente le llamamos) “lo que le cruje” sin perder el tiempo, al contrario de la mujer que es una recolectora, por eso es que cuando va de compras selecciona meticulosamente cada artículo y tarda horas para seleccionar lo que se va a llevar.

El cavernícola resulta ser al final de la obra la viva y actual representación del comportamiento del hombre moderno, quiere tomar siempre el control, tanto de la televisión como de las situaciones, busca ser siempre el protector, y la mujer en estos casos es ese cervatillo desprotegido que al final termina dominando a su cazador. En ningún momento se trata de justificar la lucha entre ambos sexos, que también se ha dado por años, sino más bien de explicar todos estos puntos en donde las relaciones de pareja flaquean o se ven en discordia.

La sociedad es un factor muy importante en estas “relaciones peligrosas”, los amigos y la familia serán una oportunidad fantástica para sacarnos de la rutina, serán esas personas influyentes en nuestro comportamiento y nuestra forma de vida. Unos amigos, como dijera la mujer “borrachos y jugadores” son los cómplices del comportamiento de su pareja, y las amigas son las alborotadoras y provocadoras de que su mujer le reclame por todo.

La lucha de sexos es una constante, los mitos que existen acerca de la valentía y fortaleza de los hombres y la debilidad y delicadeza de la mujer es algo que hasta hoy se intenta preservar. Sin embargo, hay obras, como Rescatando al Cavernícola, que tratar inteligentemente el asunto, no tanto como una lucha sino como un intercambio de roles, poniendo características del hombre en la mujer e inversamente, jugando con los roles, modernizándolos.

Pero ¿Cuánto podemos decir que han cambiado las relaciones entre hombre y mujer? O acaso, como están de moda las relaciones hombre-hombre, mujer-mujer, ¿Se dejarán por la paz estos dos seres tan diferentes por naturaleza? El caso es que, es innegable que la mujer de ahora no es la misma que la de antes, su contexto es otro, su forma de vida también, en realidad la del hombre también. Ahora tenemos a mujeres lesbianas manifestándose por sus derechos, al igual que a jóvenes homosexuales y hombres metrosexuales (porque es también la palabra de moda), a mujeres feministas y a todo el mundo totalmente cambiado a lo que era antes.

Es irónico que a pesar de los cambios en el tiempo, la forma de reaccionar en las relaciones de pareja hombre-mujer sean las mismas, los celos, la lucha por el control, los olvidos de aniversarios, el drama, la pasión desenfrenada, el engaño y la ternura es algo que no ha cambiado y posiblemente nunca cambiará pues los humanos son eso, seres con una multiplicidad de emociones aparte de razón, sin embargo, cuando se trata de relaciones sentimentales, la esencia de la conquista consiste es desenmarañar cada emoción poco a poco a pesar de las caídas o tropezones, no importa, algún día habrá alguien con quien se tenga empatía muy a pesar o gracias a las diferencias.

Entre risas y sarcasmos vemos a un macho que con toda su gallardía, su aparente fiereza y hasta su sensibilidad escondida ama profundamente y se entrega completamente a la que considera la mujer de su vida. Se comporta así con el afán de que se sienta protegida y querida y ella a su vez, si lo ama lo sabrá recompensar

No hay comentarios: